
En cuanto recibimos nuestras cartas sabemos si con ellas tenemos buenas opciones de ganar el juego, o si debemos esperar al flop para ver si nuestras posibilidades mejoran. En cuanto eso sucede, planteamos una estrategia de poker y procuramos seguir nuestro plan para llevarnos el bote. pero hay algo que no debemos perder de vista: todo buen jugador debe saber cuándo abandonar su proyecto, cuando es el momento de dejar la mano.
Si tienes en tu combinación un par medio o bajo, lo aconsejable es que permanezcas en el juego si se dan dos condiciones: que las apuestas sean bajas, y que no aparezcan cartas altas en las comunitarias. Pero también es necesario que hayas observado los patrones de juego de tus rivales, si hay entre ellos alguno que acostumbre apostar bajo cuando tiene una buena jugada, lo mejor es que no participes de esa mano.
Si en tu jugada tienes un par alto (K-K por ejemplo), entonces es aconsejable continuar siempre y cuando en las cartas comunitarias no aparezca una carta superior a las tuyas. De todos modos es importante que evalúes se es probable que se formen colores y escaleras con las comunitarias.
Para jugar al póker es necesario tener los pies de plomo y evaluar todas las posibilidades que presenta una mesa. Si tienes un par de cartas y el flop te da la tercera, evalúa el valor de las mismas para aumentar el monto de tus apuestas, pues si tienes un 5-5-5, el turn o el river podrían dar un par de 6 y cualquier jugador que tenga otro 6 te ganaría. Sé prudente y rápido para evaluar tus chances, recuerda que no es suficiente con trazarte un plan, es necesario también saber el momento de abandonarlo.